Matot

Dice el versículo en esta parasha: «No faltará a su palabra, todo lo que salga de su boca cumplirá» – Se cuenta la historia que hace algunos años una persona honesta puso en venta su casa en el pueblo donde residía. Al poco tiempo recibió lo que consideró una oferta razonable y a traves de un acuerdo verbal aceptó venderle la casa a ese comprador, aunque no firmaron ningún documento escrito. Unos pocos días después, en una conversación con su vecino acerca de la venta que se estaba por llevar a cabo, este se mostró tan interesado en comprar la misma casa para uno de sus hijos, que inmediatamente le ofreció una suma mucho mayor a la que ya había convenido de palabra anteriormente. Sin embargo, esta persona se negó rotundamente, citando que ya tenía un acuerdo verbal con el primer comprador. Esta persona afirmó: «Mi palabra es mi palabra«. Para ser un hombre respetable tanto ante los ojos del Creador como ante los ojos del resto de las personas «se debe cumplir lo que se dice» por mas que esto pueda llevar acarreada una pérdida económica. Esto nos enseña que cada vez que hablamos debemos ser prudentes con el contenido de nuestras palabras, porque en última instancia deberemos ser responsables de todo lo que decimos.

Saber priorizar lo principal de lo secundario

Cuando las tribus de Rubén y Gad vieron qué tan fértil era la tierra que estaba ubicada al este del río Jordan, quedaron totalmente maravillados y suplicaron a Moises: «Queremos construir establos para nuestros rebaños y ciudades para nuestros hijos» en esa tierra que estaban reclamando. En respuesta, Moises invirtió el orden de sus peticiones, diciéndoles lo siguiente: «Construyan ciudades para vuestros hijos y establos para vuestras ovejas». El Midrash interpreta esta inversión de las palabras como una reprimenda de parte de Moises hacia las tribus, por no tener claras sus prioridades: habían valorado sus posesiones materiales por encima de sus propios hijos. Sin embargo, al escuchar la respuesta de Moises comprendieron el mensaje de que debían poner en orden sus prioridades, y afirmaron: «Nuestros hijos… nuestro ganado… estarán allí». Solo después de que Moises notó esta corrección en el orden de las prioridades, accedió a la petición de otorgarles la tierra que solicitaban.

Cumplimiento de las promesas

«Y Moises habló a los jefes de las tribus de Israel diciendo: Esto es lo que el Creador ha ordenado». Es sabido que todas las normas fueron comunicadas por Moises a los líderes del pueblo primeramente, antes de ser transmitidas a todo Israel. Siendo así, Cual es la razón por la que aquí se enunció expresamente que las palabras de Moises fueron dirigidas primeramente a los jefes de las tribus? El Jatam Sofer explica que los candidatos a cargos públicos a menudo realizan promesas a las masas, asegurando que una vez que lleguen al poder las cumplirán fielmente, pero al final, es muy común ver que no solo no cumplen lo prometido, sino que muchas veces actúan en completa contradicción con sus compromisos. Por lo tanto, la Tora enuncia en este versículo especialmente a los «jefes de las tribus», a los que se les dirige específicamente la siguiente orden que aparece mas adelante en esta misma parasha: «No quebrantarán su palabra, sino que harán conforme a todo lo que salga de sus bocas». Este es un mensaje muy fuerte de la Tora, dirigido a los candidatos de los diferentes partidos politicos y muy vigente en nuestros dias, para que una vez que lleguen al poder cumplan con las promesas que realizaron durante la campaña politica.

Porqué el texto vuelve sobre sí mismo?

«Un hombre que haga una promesa… no quebrantará su palabra, sino que hará conforme a todo lo que salga de su boca». En principio existe aquí una duplicación del texto ya que si la Tora ordena que la persona no quebrantará su palabra, es obvio que deberá hacer conforme a todo lo que salga de su boca; entonces, para que la Tora agrega esta segunda parte que en principio esta de mas? Explica el Maguid Rabino Tzvi Hirsch de Władysław: La Torá nos ordena aquí algo mas: El cumplimiento de dicha promesa se debe realizar con las mismas ganas y el mismo entusiasmo que puso la persona al momento de prometer. Suele ocurrir que las personas hacen promesas con mucha devoción, pero luego, el cumplimiento de estas promesas se realiza «por compromiso» o «sin ganas». Por lo tanto, la Tora nos enseña que el entusiasmo que estaba presente al hacer la promesa no deberá verse disminuido al momento de cumplirla.

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