El verdadero significado de la torre de babel

Habían transcurrido solo 2 años del diluvio universal; la humanidad comenzaba a recuperarse y a reconstruirse nuevamente. Los hijos de Noe se reproducen rápidamente, formando primero tribus y luego pueblos.

Estos habitantes ya habían entendido, por lo ocurrido con sus antecesores, que la multiplicación y la diversificación de la humanidad inevitablemente traería disputas y guerras, y esto podría abrir las puertas a que el Eterno volviera a tomar la decisión de enviar un nuevo diluvio que destruyera toda la tierra.

Frente a esta situación, deciden tomar una dramática decisión: Aprovechando el notable progreso industrial que habían logrado en ese momento, decidieron construir una torre que llegara hasta el cielo, y de esa manera poder hacerse de un nombre que fuera reconocido para siempre, es decir que sea un hecho comprobable que quede grabado en la historia de forma perpetua. Con constancia y empeño pusieron el proyecto en marcha, que les llevó nada mas y nada menos que 340 años, hasta que el Eterno decidió poner fin a este tremendo emprendimiento…

El Eterno diversificó el idioma que hablaban, hasta tal punto que ya no lograban entenderse en absoluto el uno con el otro, lo que generó una gran confusión, y provocó la inmediata paralización de la obra monumental que estaban llevando a cabo. El hecho de no poder entenderse, inevitablemente generó conflictos y peleas, lo que terminó por diseminar a los hombres a lo largo de la tierra.

Ellos pensaron en un proyecto que requería unión y armonía, pero su final marca que terminaron en una profunda dispersión.

La pregunta que nos hacemos es: Cuál fue la falta que cometieron? Porqué un proyecto tan ambicioso, basado en el desarrollo industrial y en la unión de la humanidad, fue tan mal visto por el Eterno?

Para encontrar la respuesta debemos profundizar mas en las intenciones de los que construyeron la torre. En medio de discursos que hablaban de unión y progreso, se hallaba implícito un tormento existencial. Los creadores de la torre eran los descendientes de los sobrevivientes del diluvio, y vivían bajo la sombra de la destrucción que cambió por completo al mundo en ese entonces y que se mantenía fresca en la memoria de cada individuo. El miedo a que acontezca una nueva desgracia que lo destruya todo nuevamente, estaba latente todo el tiempo.

Era prioritario para ellos neutralizar la capacidad del Eterno de destruir el mundo. Asi describe el Talmud sus verdaderas intenciones (Tratado de Sanhedrin, de acuerdo a lo explicado por el Maarshá): «Construyamos una torre, subamos al cielo, y golpeémoslo con hachas, y así lo vaciaremos de las aguas que contiene«. Dijo Rabi Irmia bar Elazar que estaban divididos en tres grupos: El primero sostenía: «Subamos y asentémonos allí» (donde el diluvio no puede llegar). El segundo decía: «Subamos y hagamos idolatría, pero manteniéndonos unidos» (y eso evitaría un nuevo diluvio). El tercero afirmaba: «Subamos para declararle la guerra«.

Ellos estaban buscando rebelarse contra el Eterno y neutralizar su capacidad de controlar las fuerzas de la naturaleza.

El progreso industrial que alcanzaron en ese momento, les brindaba la convicción y la fuerza para seguir adelante con el proyecto. Habían inventado el ladrillo, creado artificialmente con arcilla, en lugar del hecho de piedra que existía anteriormente.

El error fundamental de los creadores de la torre fue pensar que el progreso era enemigo de la fe, y que el científico era el reemplazante natural del Creador del mundo, cuando en realidad era exactamente lo opuesto: Cuanto mas la ciencia logra explicar las leyes de la naturaleza, mas se pone de manifiesto la inteligencia divina. En lugar de alejarnos de la fe, el mayor entendimiento de cómo funciona el mundo hace que la persona sea mas conocedora del orden que existe en la creación llevada a cabo por el Eterno.

La conclusión es que las fuerzas de la naturaleza no son solamente un elemento externo al servicio de la fe, sino que representan la otra cara de la moneda de la misma fe. En la Cabala se explica que el Creador opera paralelamente de dos maneras:

  • Cuando ocurre un milagro que rompe las reglas de la naturaleza: La mano del Creador esta a la vista
  • Pero también cuando el sol sale cada mañana: estamos también en presencia de una maravilla divina; solo que el Creador decidió esconder este milagro detrás de las leyes de la naturaleza.

El mensaje esta claro: No existe una fuerza de la naturaleza que sea independiente; y también cuando el mundo funciona de manera continua y automática, estamos en presencia de un milagro. Como suele decirse: «La naturaleza es una secuencia de milagros a los que ya estamos acostumbrados».

Hoy mas que nunca la historia de la torre de Babel cobra una relevancia determinante. Vivimos en una era donde la humanidad rompe records científicos y tecnológicos en forma diaria, en todos los rubros que nos podamos imaginar. Y ese es nuestro desafío: no volver a cometer el mismo error que cometió la generación de Babel, y recordar siempre que la ciencia funciona porque hay alguien Superior que la hace funcionar, y es el mismo que nos da vida y nos da fuerzas para seguir adelante.

Fuente: Extraído del articulo publicado por el Rabino Shneur Ashkenazi Shlita, en su boletín semanal denominado «Parasha».

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