Esta escrito en la Tora «Respetarás a tu padre y a tu madre». Y este precepto es tan importante que la Tora le da el mismo peso que al respeto que hay que tener por el propio Creador. Dijeron nuestros sabios: Tres socios hay en la creación de la persona: El Creador del Mundo, su padre, y su madre. Toda vez que una persona respeta a sus padres, el Creador lo considera como respeto a él mismo.
No hay límite para el precepto de respetar y honrar a los padres, y cuanto mas una persona se esmere por respetarlos, estará cumpliendo este precepto de mejor manera. Nuestros sabios aseguran que quien respete y honre a sus padres gozará de vida larga, tanto en este mundo como en el mundo venidero, y tendrá éxito en sus labores. También se beneficiará de que sus hijos e hijas lo respetarán y honrarán a él mismo.
Esta escrito en el libro del Zohar: la persona debe tener en su corazón amor por sus progenitores, tanto como uno se quiere a sí mismo. Y cuando sus padres le den una orden, la debe cumplir con rapidez y alegría.
Una persona cuyos padres ya hayan fallecido, aun tiene la obligación de respetarlos y honrar su memoria.
Una persona que ha faltado el respeto a su padre o a su madre, no es suficiente con que se haya arrepentido de dicho acto; sino que tiene la obligación de pedir perdón a sus padres y comprometerse a no volver a incurrir en la misma falta otra vez.
Dicen nuestros sabios que quien se comporta con rectitud y realiza actos buenos, esto también se considera respeto por los padres, debido a que la gente pensará en lo bien que ha sido educado por sus padres.
El precepto de respetar a los padres debe cumplirse tanto en los actos realizados, como también en la forma de expresarse hacia ellos, y también en los pensamientos, procurando siempre su bienestar.
Si los padres lo necesitan, el hijo debe proveerles alimentos, vestimenta y transporte, siempre que esté dentro de sus posibilidades económicas. Al hospedarse en casa de los padres, el hijo debe comer lo que ellos sirven y adaptarse a sus costumbres. Atenderlos siempre con amor, paciencia y buenos modales.
El hijo tiene la obligación de ponerse de pie al ver a su padre o a su madre, y no se debe sentar hasta que su padre o madre lo hagan primero, o hasta que hayan desaparecido del alcance de su vista.
También existe la obligación para el hijo de tener temor por su padre y por su madre, como esta escrito en la Tora «Una persona deberá temer de su madre y de su padre». Y dicen nuestros sabios que por naturaleza un hijo tiene mas temor por su padre que por su madre, por eso la Tora para este tema antepone a la madre antes que al padre; e incluso se compara el temor por los padres con el temor por el Creador mismo.
Un hijo tiene prohibido llamar a su padre o a su madre por el nombre de pila, como así también tiene prohibido contradecirlos.
Por lo general los padres se alegran de ver a sus hijos, especialmente cuando ya ha transcurrido un tiempo significativo de no haberlos visto. Por eso es importante fijar visitas a los padres de tanto en tanto, en la medida de lo posible.
Esta totalmente prohibido insultar o maldecir a los padres, ya sea que estén en vida o no, ya sea verbalmente o por escrito; también esta prohibido despreciarlos.
Esta totalmente prohibido golpear a los padres.
Fuente: Yalkut Yosef – Compendio de Halajot extraídas del Shuljan Aruj, compiladas y escritas por el Gran Rabino Itzjak Yosef SHLITA
