Si el dinero no tiene ninguna señal específica que permita determinar a ciencia cierta a quién pertenece, entonces no es necesario devolverlo. Distinto es el caso si se encuentra una billetera con dinero, en donde ahí sí lo que se encontró tiene características específicas, y entonces corresponde tratar de ubicar al dueño. Esto es lo que se denomina el precepto de «hashabat abedá» (devolución de una pérdida).
Lo mejor es hacer «Janucat Bait» (inauguración de la casa): Invitar a 10 hombres y a un Rabino que realice un estudio de Tora. De esta forma la entrada a la nueva casa esta rodeada de santidad.
No es necesario que se lo quite.
No hay problema en utilizar un jarro que no tenga manija. Respecto de la rajadura, si a través de la misma el agua se traspasa aunque sea solo una gota, entonces el jarro ya no se puede utilizar.
