Dice el versículo: «Porque al lugar que escoja el Creador de entre todas tus tribus, para poner allí su nombre».
Surge la pregunta: Cuál es el lugar que escogió el Creador para poner su nombre, y porqué fue escogido ese lugar precisamente?
La respuesta es: El lugar del monte del Templo, donde fue construido el Gran Templo; y el motivo por el cual fue escogido ese lugar específicamente es porque allí Adan, Abel y Noe ofrecieron sacrificios, allí también fue atado Isaac, y allí Abraham sacrificó al carnero.
Pero encontramos también otra razón , que es relatada en el libro «Maase Nisim»:
El lugar sobre el cual se construyó el Gran Templo era un campo que pertenecía a un agricultor. Cuando este murió, el campo pasó a ser propiedad de sus dos hijos. Uno de ellos tenía familia numerosa, esposa e hijos, mientras que el otro era soltero. Los hermanos vivían en la casa de su padre y trabajaban juntos el campo que heredaron. Araban y sembraban, regaban y cosechaban. Y una vez que obtuvieron granos, los molieron y los apilaron en dos montones iguales, mitad para cada uno.
Esa noche, el hermano soltero no podía conciliar el sueño. Pensaba: «Yo soy soltero y mis gastos son limitados, sin embargo, mi querido hermano tiene esposa e hijos y debe mantenerlos dignamente. Cómo voy a quedarme con la mitad de la cosecha? No es justo!». Se levantó de la cama en medio de la noche, se dirigió a la cosecha, tomó gavillas de su montículo y las puso en la de su hermano, y volvió a su cama a descansar.
Su hermano casado tampoco podía dormir esa noche. Le dijo a su esposa: «Tengo esposa e hijos sanos y mi felicidad pasa por ver a mi familia; pero la felicidad de mi hermano que aun esta soltero, solo pasa por el fruto de su trabajo. No es justo que nos hayamos dividido la cosecha en partes iguales. Le daré una parte mas grande para él». Se levantó por la noche y colocó parte de su cosecha en el montículo del hermano soltero.
Cuando ambos se levantaron por la mañana y se dirigieron a ver los montículos, ambos se sorprendieron al ver que estaban exactamente del mismo tamaño. A la noche siguiente ambos volvieron a repetir lo hecho la noche anterior, y otra vez en la mañana ambos estaban sorprendidos al ver que los montículos seguían iguales. A la tercera noche, cuando ambos se aprestaban a volver a poner parte de su cosecha en el montículo del otro, se encontraron a mitad de camino, y se dieron cuenta lo que estaba sucediendo… En ese mismo momento se abrazaron y besaron.
Se cuenta que en ese preciso lugar donde prevaleció el amor entre hermanos, allí es donde reside la Presencia Divina y fue escogido como lugar para la construcción del Gran Templo. Y en esa misma ubicación es donde será construido nuevamente, y eso ocurrirá cuando las personas aumenten su amor por el prójimo y procuren su bienestar.
Prioridades para dar caridad (tzedaka)
Dice el versículo: «No endurezcas tu corazón ni cierres tu mano… porque tu mano le abrirás».
Maimónides dictaminó en la Leyes de Caridad que existen prioridades cuando una persona da caridad al prójimo: En primer lugar esta el necesitado que pertenece a la propia familia, luego viene el necesitado que vive en la misma ciudad, y luego viene el necesitado que vive en otra ciudad, y por último esta el necesitado que vive en otro país.
El Admor de Belza explica lo siguiente: Los dedos de la mano de la persona no son iguales. Hay mas largos y hay mas cortos. Esto se hace evidente precisamente cuando la persona abre la palma de la mano. Pero cuando la persona tiene el puño cerrado todos los dedos parecen iguales y no hay diferencia perceptible entre ellos.
Esto es lo que la Tora advierte cuando dice no cerrar tu mano, es decir: Ábrela y entrega tu caridad de acuerdo a las prioridades establecidas por nuestros sabios.
Estudio
Una vez le preguntaron al Rabino Zusha de Anipoli:
Porqué una persona necesita acudir al Rabino para que le mostrara el camino que debe seguir? Acaso no es suficiente con que se siente en su casa a leer libros que hablen de moral?
El rabino Zusha respondió:
Cuando una persona estudia en casa un libro de moral, asiente constantemente con la cabeza, y en cada punto que estudia, piensa: «Vaya! justo en esto falla mi amigo…». Y así, cada error va leyendo en el libro, se lo va atribuyendo a sus amigos y conocidos… pero él en sí mismo no ve ninguna falta, y piensa que todo lo esta haciendo bien.
Por lo tanto, se debe acudir al Rabino que le mostrará sus faltas, y de esa manera, cuando abra el libro, encontrará allí inmediatamente todo lo que no esta haciendo correctamente.
