Pinjas

En esta parasha se realiza el segundo censo entre los israelitas, y vemos que se presenta una situación muy curiosa: La tribu de Benjamín que tuvo 10 hijos en total, obtuvo un recuento total de 45.600 miembros. Inmediatamente después leemos que la tribu de Dan, que tuvo un solo hijo, obtuvo un recuento total de 64.400 miembros, lo que convierte a Dan en la segunda tribu más numerosa. La comparación de las cifras de estas dos tribus nos enseña que la suerte puede cambiar; con el transcurrir del tiempo, lo que es pequeño puede llegar a hacerse grande, y lo que es grande puede llegar a hacerse pequeño. No debemos pensar que porque algo es pequeño hoy, siempre lo seguirá siendo. Con la voluntad de seguir adelante y la confianza de poder triunfar, incluso la persona más pequeña o menos considerada, puede levantarse y llegar a hacer grandes cosas que lo lleven a una elevación física y espriritual.

Recitar nuestras plegarias en forma constante

Entre los sabios de la Mishna se produjo el siguiente debate: Se preguntaron ¿qué versículo resume mejor los valores mas importantes de la Tora? Se plantearon muchas sugerencias valiosas, pero ninguna fue tan bien recibida por la mayoría como el versículo presentado por Shimon Ben Pazi: «El primer cordero lo prepararás por la mañana y el segundo cordero lo prepararás por la tarde (para sacrificio)». El hecho de que la mayoría de los sabios coincidiera en este versículo en particular, subraya la importancia que tiene la constancia en nuestra relación con el Creador. La sencilla rutina de recitar nuestras plegarias de forma constante cada mañana y cada noche, durante cada día y día, independientemente del estado de ánimo o de cualquier suceso que pudiera producirse, es preferible y contrasta marcadamente con aquellos que solo se acercan al Creador en momentos de dificultad o de extrema necesidad.

Nadie es perfecto ni esta libre de pecado

Cuando las hijas de Selofjad se presentaron ante Moises con su petición para recibir la herencia de su padre, dijeron lo siguiente: «Nuestro padre murió en el desierto, y no pertenecía a la comunidad de Koraj, sino que murió «por su propio pecado»». La pregunta que surge es, porqué incluir en la mención de la muerte de su padre la aparentemente innecesaria observación de que también cometió una falta? Una posible respuesta es que las hijas de Selofjad querían dejar en claro que si bien su padre no era una persona perfecta y que había cometido faltas durante su vida, el daño causado por sus faltas se limitaba a sí mismo, y nunca involucró a otras personas para arrastrarlas junto a él (como sí ocurrió en la rebelión de Koraj, en la que este se esmeró por conseguir «adeptos», convenciendo a sus vecinos para que lo acompañen en su inoportuna misión). Lo que se puede aprender de aquí es que las hijas de Selofjad reconocieron con sus dichos que nadie es perfecto ni está completamente libre de pecado, pero esto no es motivo de vergüenza ni las descalificaba para formar parte de la comunidad y así poder recibir la herencia de su padre.

Recompensa por las mitzvot cumplidas

En esta parasha se da un hecho curioso: El relato de lo sucedido con Pinjas se describe al final de la parasha anterior (Balak), pero luego la parasha llega a su fin; y solo al comienzo de esta parasha se enumera el premio que recibió Pinjas por el acto realizado. Se han dado varias explicaciones de porqué se produce este quiebre en el relato, pero nosotros nos vamos a enfocar en dos en particular:

  • Cuando uno cumple con un precepto como en este caso lo hizo Pinjas (hecho que fue relatado al final de la parasha anterior), si bien el Creador nos asegura que seremos recompensados, puede ser que ese premio no se reciba inmediatamente, sino que tome tiempo ver su materialización. Eso es lo que nos enseña esta pausa en la narrativa, tenemos que ser pacientes para ver en la práctica la recompensa que nos corresponde por el buen acto realizado, y aun en el caso que esta no llegue, no nos tenemos que arrepentir de lo hecho, sino todo lo contrario: debemos estar orgullosos de lo realizado y estar dispuestos a repetirlo si es necesario, sin pensar en la recompensa.
  • Por naturaleza, las personas tienden a recordar mejor lo que se narra al principio del texto que lo que aparece al final. Es por eso que el Creador dejó para el principio de esta nueva parasha la descripción de la recompensa que recibió Pinjas, para que de ninguna manera esto caiga en el olvido y así todos lo tengan bien presente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio