En el ciclo anual, la Tora esta dividida en 54 parashiot (porciones o partes). De todas estas parashiot algunos consideran a «Vaielej» como la parasha mas corta. Sin embargo, es la parasha mas corta en cantidad de versículos (30 en total), pero no en cantidad de palabras (1.484), ni en cantidad de letras (5.652), ya que la parasha «Ve zot a beraja» (que es la parasha que concluye la Tora) es realmente la parasha mas corta, ya que a pesar de contener 41 versículos (11 mas que «Vaielej»), solo contiene 512 palabras y 1.969 letras, que es una cantidad ostensiblemente mas baja que «Vaielej».
Yendo al otro extremo, la parasha mas larga sin lugar a dudas es «Nasó», con 176 versículos, 2.264 palabras, y 8.632 letras. Ahora, para identificar cuál es la segunda parasha mas larga después de «Nasó», dependemos del criterio que vayamos a utilizar: «Pinjas» es la segunda mas larga si nos basamos en la cantidad de versículos (168), «Vayerá» es la segunda mas larga si nos basamos en la cantidad de palabras (2.085), y «Miketz» es la segunda mas larga sin nos basamos en la cantidad de letras (7.914).
Antiguamente se utilizaba un sistema distinto (no el ciclo anual), en donde la lectura de la Tora solo se completaba una vez cada 3 años, y en donde la Tora se dividía en aproximadamente 154 parashiot, que obviamente cada una de estas tenía un tamaño mucho mas pequeño que las actuales.
La función de un líder
Moisés prepara la transición a la siguiente generación, y le encomienda a Yoshua, quien va a ser su remplazante, que sea valiente y audaz, porque será él quien guiará al pueblo hacia la Tierra Prometida y, parafraseando lo que dice el versículo: «la repartirá para ellos».
Además de ser valiente y mantener alta la moral, el papel de Yoshua era ayudar al pueblo a apoderarse de la tierra, asentarse en ella, aprender a trabajarla siguiendo las normas que establece para esto la Tora, y poder así obtener el sustento (ya que recordemos que durante los 40 años que el pueblo estuvo en el desierto, se nutría del alimento que el Eterno les hacía caer día a día en forma milagrosa desde el cielo (la mana), y no era necesario que se preocuparan por conseguir sustento. Este milagro diario que duró 40 años, dejó de ocurrir cuando entraron a la tierra prometida).
La función principal de Yoshua era la de guiar al pueblo por el camino correcto para que puedan alcanzar sus metas, y no debía desviar su atención buscando fama, un título o prestigio. Un buen líder es aquel que capacita a sus seguidores y les da la posibilidad de convertirse en la mejor versión de sí mismos, para que puedan desarrollar al máximo sus capacidades.
