Bereshit

Cuando Adan, el primer hombre en el mundo, desafió la única orden que le fue dada por el Eterno, comiendo del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal (que era el fruto que le había sido prohibido comer), fue alejado del paraíso (gan eden), muy lejos del árbol de la vida que se encontraba allí dentro. Para que la humanidad no pudiera alcanzarlo nunca, fueron colocados en su sendero ángeles de custodia que sostenían espadas de fuego, impidiendo la llegada para cualquier ser humano. De esta manera, su acceso se volvió imposible.

Desde el punto de vista espiritual, es posible acceder al sendero que lleva al árbol de la vida, si es que se vive una vida con sentido. En este aspecto, dice el rey Salomon que la Tora es «el árbol de la vida para quienes la sostienen, y sus seguidores son plenos». Esto quiere decir que quien abraza la Tora y cumple sus preceptos vive una vida plena y con sentido.

La creación de la luz

En un mundo que se caracterizaba por la confusión, la oscuridad, y el desorden, la primera acción del Eterno en el libro de Bereshit, que es el que da comienzo a la Tora, fue establecer un orden a través de la creación de «luz», diferenciándola de la oscuridad existente hasta entonces.

En el libro de Isaiah, que es la aftará que se lee en Bereshit, la misma palabra es utilizada para describir la misión de Israel en el mundo: actuar como «luz entre las naciones».

La pregunta que surge es: Cómo puede Israel cumplir este rol?

En el mencionado libro también leemos que el rol de Israel es actuar de la misma manera que lo hace el Eterno, y de esa manera aportar luz al mundo.

La forma de copiar la forma de actuar del Eterno y asi indice proveer una fuente de luz a otros, es a través de la Tora y sus preceptos. Solo a través de la internalización de los valores de la Tora, que es la única fuente de luz espiritual, es como puede una persona convertirse en fuente de esperanza, inspiración y luz para los demás.

Los sentimientos son de los seres humanos

Dice el versículo: «Y el Eterno reconsideró el hecho de haber creado al hombre en la tierra, y se entristeció en su corazón»

El hecho de reconsiderar algo o de llegar a arrepentirse de un acto determinado, es un atributo del hombre, pero en ningún caso del Creador. Entonces, cómo se explica este versículo?

Rashi lo explica de la siguiente manera: Cierta vez un renegado le preguntó al Rabino Yeoshua be Korja: «Ustedes reconocen que el Eterno Creador del Mundo prevee el futuro?» A lo que Rabí Yeoshua ben Korja respondió afirmativamente. Entonces el renegado siguió diciendo: «Sin embargo, esta escrito en la Tora que el Eterno «se entristeció en su corazón». Con esto estaba queriendo decir que el Eterno cambió su idea original con respecto al hombre, lo cual implicaría que no era capaz de prever el futuro…

Rabí Yeoshua le contestó: «Alguna vez te ha nacido un hijo varón? Le respondió: Sí. Rabí Yeoshua siguió preguntando: «Y qué hiciste cuando eso ocurrió» Le respondió: «Me alegré mucho, organicé un banquete y todos a mi alrededor estaban contentos junto conmigo». Entonces le dijo Rabí Yeoshua: «Pero acaso no sabías en ese momento que llegaría un día que tu hijo recién nacido iba a morir?» A lo que le contestó: «En el momento que hay alegría nos alegramos, en el momento que hay pena nos apenamos» Entonces dijo Rabí Yeoshua: «Así también actuó el Eterno; a pesar de que desde el momento mismo de la creación ya era algo revelado ante Él que al final el hombre cometería faltas muy graves y sería exterminado de la tierra (a través del diluvio universal), no por ello dejó de crearlos, por el mérito de los hombres íntegros y justos que habrían de salir de entre ellos»

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