Para lidiar con todos los problemas, cargas y disputas que aquejaban al pueblo, Moises busca la ayuda y el asesoramiento de hombres que fueran sabios, eruditos y experimentados, para que actúen como jueces y aconsejen a los individuos en sus problemas. Encontrar personas con tales cualidades no fue tarea fácil, pero esta idea fue respaldada abrumadoramente por el pueblo. Así como todo el conjunto en general suele enfrentar dificultades, también nosotros como individuos, nos debatimos constantemente con diversas presiones y problemas en el día a día. Siguiendo el ejemplo de Moises que enseguida se dio cuenta de la necesidad del nombramiento de jueces, siempre debemos tener en cuenta la posibilidad de buscar el consejo de quienes nos rodean y que posean mayor sabiduría, entendimiento y/o experiencia, además de que probablemente puedan ver la situación desde otra perspectiva que nosotros no estamos viendo.
Avanzar en lo espiritual
Tras recibir la Tora, parece que el pueblo deseaba quedarse allí durante mucho tiempo mas y seguir disfrutando de la protección divina. Es así que el Creador le dijo a Moises: «Ya llevan demasiado tiempo asentados en esta montaña», lo que significaba que ya era momento de partir. De aquí podemos aprender que, en la vida, si uno no avanza, retrocede. El mensaje es que uno debe evitar quedarse estático en un lugar, posición o situación por mas confortable que resulte, y que siempre existe la posibilidad de crecer, desarrollarse y progresar. Si uno se queda demasiado tiempo en su situación actual, inevitablemente estará perdiendo muchas oportunidades que se puedan presentar. Moises inicia su discurso con este mensaje: que no somos personas estáticas, sino que siempre debemos estar en movimiento para obtener nuevos logros.
Envío de espías a la Tierra Prometida
Cuando el pueblo le pidió a Moises enviar espías a la tierra prometida para verificar que no había nada malo en esta, Moises asintió diciendo: «me pareció bien». Ante esto, surge la siguiente pregunta: Porqué Moises reprendió al pueblo por el hecho de querer enviar espías, si él mismo había estado de acuerdo?. Rashi lo explica con el siguiente relato: Un hombre le pidió a su colega que le vendiera su burra. El dueño de la burra aceptó. «Estarías de acuerdo en darme tu burra para probarla antes de comprarla? preguntó el comprador «Sí, no hay problema» respondió el dueño de la burra. «Aceptarías que tambien la probara en las montañas y colinas?» Preguntó el comprador. «De acuerdo» respondió el dueño de la burra. Al ver esto, el comprador pensó para sí mismo: «Este hombre ha accedido a todas mis condiciones, sin duda la burra es buena y no tiene ningún defecto». Inmediatamente el comprador le pagó al dueño de la burra diciéndole: «Entrégame la burra y aquí tienes tu paga, realmente no veo ninguna necesidad de probarla!«. Y hasta aquí llega la narración. Ahora, volviendo a nuestro tema, cuando el pueblo pidió enviar espías para explorar la tierra prometida, Moises accedió porque pensó: «Cuando el pueblo vea que no me niego a enviar espías, comprenderán por sí mismos que la tierra es buena y que no existen sospechas de que los espías puedan llegar a encontrar algo malo en la misma». Sin embargo, el pueblo no se echó para atrás como pensaba Moises, y siguió con su idea de enviar a los espías, y entonces por consiguiente, Moises les recuerda este suceso y los reprende por ello.
La sabiduría no viene sola
Esta escrito en nuestra parasha: «Trae hombres de renombre que sean sabios e inteligentes«. Y continua diciendo: «Y tomé a los jefes de las tribus, hombres sabios y de renombre». Sin embargo Rashi explica que Moises no encontró hombres con sabiduría. El Gran Rabino Ovadia Yosef pregunta lo siguiente: Porqué Moises no encontró hombres sabios? Y explica: Tenían inteligencia pero no eran sabios, ya que no se esforzaban por adquirir los conocimientos de la Tora, ya que ante cualquier duda, acudían inmediatamente a Moises. La siguiente historia lo ilustra muy bien: En un pueblo había un mendigo del que todos se reían de él, ya que cuando le ponían delante dos monedas —una de 5 y otra de 10, siempre elegía la de 5 porque era de mayor tamaño, e inmediatamente todos los que estaban a su alrededor estallaban a carcajadas. Un día alguien le dijo: «Sabes que la moneda de tamaño mas pequeño tiene mas valor? la próxima vez que te hagan esa proposición elige la moneda de tamaño mas pequeño ya que vale el doble que la de tamaño mas grande» El mendigo le respondió: «Créeme que eso lo se perfectamente, pero si lo llego a hacer, inmediatamente se me acaba el negocio, ya que se terminará la gracia y dejarán de hacerme ese jueguito… Para comprender algo, hay que esforzarse, ya que sin esfuerzo, no hay sabiduría! En una generación donde todo tiene una respuesta inmediata y no se hace ningún esfuerzo por alcanzarla, difícilmente surjan personas sabias.
Repasar las enseñanzas de la Tora
El libro de Debarim que comenzamos ahora contiene el último gran discurso de Moises antes de su fallecimiento. En este mensaje final, el líder del pueblo de Israel repasa nuevamente las enseñanzas de la Tora. La pronunciación de este discurso por parte de Moises plantea la siguiente cuestión: Si el pueblo ya había recibido la Tora y la había estudiado durante los cuarenta años de permanencia en el desierto, porqué es necesario aquí que Moises la enseñara otra vez? La respuesta es que esta repetición responde a un principio esencial del aprendizaje. El Sefat Emet explica que el verdadero conocimiento no se adquiere mediante una única lectura, sino a través de la revisión constante. Repasar una enseñanza no solo fortalece la memoria, sino que permite que las ideas se interioricen mucho mas. No obstante, este principio no se aplica a cualquier contenido. Repetir aquello que carece de valor resulta inútil. En cambio, las ideas que poseen profundidad, significado y capacidad para orientar la vida son precisamente las que merecen ser estudiadas una y otra vez. Cada nueva lectura ofrece una comprensión más profunda y revela matices que antes podían haber pasado desapercibidos. Por esta razón, el libro de Debarim comienza con la expresión «Estas son las palabras». Con ello se enfatiza que las enseñanzas de la Tora no están destinadas a ser recordadas únicamente como un acontecimiento del pasado, sino a renovarse continuamente mediante el estudio, la reflexión y la repetición. Solo así pueden arraigarse en el corazón de la persona y convertirse en una guía permanente para su vida. En definitiva, la repetición no constituye una simple reiteración de conocimientos, sino un proceso educativo que transforma la información en sabiduría y aprendizaje. Las enseñanzas verdaderamente importantes son aquellas que conservan su vigencia con el paso del tiempo y que, precisamente por su valor, merecen ser revisadas una y otra vez.
Mejorar espiritualmente a través del cumplimiento de las mitzvot
Como ya vimos anteriormente, Moises reprendió al pueblo por haber reclamado el envío de espías a la tierra prometida, y les remarca que esto fue lo que provocó que su travesía por el desierto se extendiera de un año a cuarenta!!! De aquí se puede aprender una lección que es válida para todas las generaciones: Desde el mismo nacimiento, el Creador nos regala buenos recursos para desenvolvernos en la vida: una anatomía bien formada que funciona armoniosamente, y condiciones materiales adecuadas para poder desarrollarnos a lo largo de la vida. Ahora, en lugar de aprovechar estos recursos que nos regala el Creador para desarrollarnos espiritualmente, ir por el camino de la Tora y cumplir los preceptos que allí se ordenan, muchas veces utilizamos estos recursos para asuntos triviales y hasta para hacer cosas que la Tora prohíbe expresamente; esto ocurre porque muchas veces damos prioridad a las cosas materiales por sobre las espirituales. Y aquí viene la lección de Moises con su reproche: La persona que no sabe utilizar correctamente las condiciones naturales que recibe desde el cielo desde el propio nacimiento, y los utiliza de forma inadecuada, provoca para sí mismo que estas condiciones puedan llegar a deteriorarse, y tenga que empezar a lidiar con dificultades que antes no tenía. Esta situación se ve reflejada en la generación del diluvio universal: De acuerdo al Midrash Bereshit Raba, en esa época, las personas eran mucho mas longevas (llegaban a vivir hasta 10 veces que en la actualidad!!!), no había necesidad de sembrar todas las temporadas sino que una sola siembra duraba para abastecer a toda la sociedad durante 40 años, y el clima era primaveral durante todo el año. Sin embargo toda la sociedad dedicaba la enorme cantidad de tiempo libre que tenían para ir en contra de la voluntad del Creador; es decir toda la abundancia que poseían y la gran longevidad de la que gozaban la utilizaban para actuar con maldad y perversión. Cuando el Creador del mundo vio esto, no solamente envió el diluvio, sino que una vez finalizado el mismo, cambió las condiciones de la naturaleza para peor, estableciendo las 4 estaciones del año en lugar del clima primaveral permanente que había, decretó trabajo duro durante todo el año ya que se hizo necesario sembrar y cosechar cada temporada, y acortó drásticamente el tiempo de vida promedio de las personas. Lo que podemos aprender de todo esto es lo siguiente: No hay que esperar a que todo lo bueno que recibimos en salud y prosperidad comience a deteriorarse, sino que hay que utilizar el bienestar que poseemos para mejorar espiritualmente, cumpliendo mas y mejor los preceptos de la Tora; quien así procede, logra que esa abundancia y buenas condiciones materiales lo sigan acompañando durante toda su vida.
