Dice el versículo: «Jueces y policías pondrás para ti en todas tu puertas».
Surge la pregunta: Porqué esta escrito: «pondrás» en lugar de «pondrán», si esta claro que el versículo esta dirigido a toda la comunidad?
Explica el Jidá en su libro «Najal Kedumim»: Este versículo esta dirigido a cada individuo, para que coloque jueces y policías en todas sus puertas. Y cuáles son las «puertas» de la persona?
Cada ser humano tiene 7 puertas: 2 ojos, 2 orejas, 2 orificios nasales, y una boca – Total: 7 puertas
Hay que controlar qué es lo que uno mira, qué es lo que uno escucha, qué es lo que uno habla, y qué es lo que uno huele.
Y dice el Jidá también que quien logre controlar todas sus puertas, se le abrirán 310 mundos (refiriéndose a la enorme recompensa espiritual que el Creador otorgará en el futuro a todas las personas justas).
El «Sfat Emet» nos trae otra explicación muy interesante:
Frente a este versículo que dice: «Jueces y policías pondrás para ti en todas tus puertas» nos fueron dados los tefilin (filacterias) de la mano y de la cabeza.
Tefilin de la mano = Representa al policía, que ata fuerte por sus manos a la persona que infringe la ley.
Tefilin de la cabeza = Representa al juez, cuya función es la de juzgar para hacer justicia, a través de la utilización de su intelecto.
La Tora es la fuente de vida de la persona
Dice el versículo: «Porque el hombre es como un arbol del campo».
La Tora compara al hombre con el arbol. Este es uno de los motivos por los cuales celebramos Tu Bishvat (el año nuevo para los arboles)
Pero surge la siguiente pregunta: Después de todo, el hombre esta en un nivel de elevación espiritual muy superior al de las plantas y al del reino vegetal en general, entonces, porqué la Tora lo compara específicamente con el arbol?
Existe una relación bien marcada entre las plantas y el hombre, ya que las plantas tienen una característica principal que resulta ser muy relevante para el hombre. Estamos hablando de la fuerte adhesión a su fuente de vida: La tierra.
Por lo tanto, la respuesta a la pregunta que nos hemos planteado es: Si el arbol es separado de la tierra se marchita, y en esto el hombre es similar al arbol: El alma de la persona no puede separarse de su fuente de vida: La Tora. Ya que sin esta, su vida no es vida; como esta escrito: «porque ella es nuestra vida».
La sabiduría de quien estudia Tora
La Tora nos ordena en esta parasha colocar jueces que sean idóneos para ese puesto, como esta escrito: «Y juzgarán al pueblo con justo juicio», y no hay quien sea mas idóneo para dictaminar en un juicio que quien es estudioso de la Tora.
Esto lo podemos ver plasmado en el siguiente relato:
Dos personas, David y Reuben, se aprestaban a salir de viaje hacia la gran ciudad, y esto requería atravesar el desierto a pie durante un plazo de 5 días. Este desierto estaba completamente deshabitado, y no había posibilidad de conseguir allí comida, así que se abastecieron con suficientes provisiones que pudieran durar para todo el trayecto.
David llevó tres grandes panes y Reuben dos. No era la primera vez que hacían ese viaje, y sabían que cinco panes grandes para los dos, serían mas que suficientes. Hacia el mediodía del primer día, David y Reuben vieron a un hombre corriendo hacia ellos sin mochila ni maleta. «Por favor les pido» comenzó a decir jadeando al llegar junto a ellos, «estoy perdido en el desierto y debo llegar a la gran ciudad, pero lamentablemente no tengo pertenencias aquí y no pude abastecerme de suficiente comida. Me permitirían acompañarlos y comer de vuestra comida hasta que lleguemos a la ciudad?» Ambos aceptaron de inmediato. —Cuando lleguemos a la ciudad —añadió el hombre—, les pagaré por haberme dado comida ya que no me falta dinero. David y Reuben no estaban muy convencidos de lo que el hombre les decía pero no les importó. Decidieron compartir su pan con esta persona solo por el hecho de hacer una buena acción.
El viaje duró exactamente cinco días, como estaba previsto. Cada día, los dos amigos cortaban un pan en tres partes iguales, le daban una al hombre y cada uno comía su porción.
Al llegar a la gran ciudad el hombre los invitó a su casa y allí, después de servirles una abundante comida, les dio cinco monedas de oro. —Una moneda por cada día que comí con ustedes —les explicó. David y Reuben se marcharon agradecidos, pero poco después se planteó una discusión entre ellos: David argumentaba que como había traído tres panes, merecía tres monedas de oro, mientras que Reuben, que solo había traído dos, merecía solo dos monedas. Por otro lado, Reuben sostenía que dado que habían emprendido el viaje juntos como iguales, cada uno debía recibir dos monedas y media de oro. Como no podían ponerse de acuerdo, decidieron acudir al Gran Rabino Abraham Ibn Ezra, quien presidía el tribunal en esa localidad. Escuchó atentamente lo que había pasado y los argumentos de cada uno. Al finalizar la deliberación, el rabino dictaminó el veredicto: «David, que trajo tres panes, recibirá cuatro monedas de oro, y Reuben, que trajo dos, recibirá solo una».
Al oír el veredicto, ambos se quedaron atónitos. Reuben estaba convencido de que había un error, pero incluso David, quien originalmente había exigido tres monedas, tampoco entendía cómo el sabio rabino había emitido un veredicto tan extraño.
Al ver sus expresiones de desconcierto, el rabino explicó: «La decisión se basa en el hecho de que el huésped pagó por lo que comió, como él mismo dijo, que pagó una moneda por cada día que comió». Ambos asintieron. «Ahora queda por determinar», continuó explicando el rabino, «cuánto comió el huésped de los panes de cada uno de ustedes». También allí David y Reuben seguían asintiendo. «El viaje duró cinco días, y entre los tres tenían cinco panes. Esto significa que cada día los tres comieron un pan dividido en tres partes. Por lo tanto, cada uno de ustedes comió un tercio de pan cada día, y en cinco días, cada uno de ustedes comió cinco tercios». El rabino esperó a que se comprendieran sus palabras y los dos litigantes asintieron con la cabeza. «Ahora solo tenemos que determinar cuántos tercios trajo cada uno», continuó el rabino. «Reuben, que tenía dos panes, trajo seis tercios (dos panes multiplicados por tres). Él mismo comió cinco tercios, por lo que el huesped recibió solo un tercio de él. David, por otra parte, que trajo tres panes, trajo en total nueve tercios de pan (tres panes multiplicados por tres). Él mismo comió cinco tercios, por lo que el huesped recibió de él cuatro tercios. Por lo tanto, la sentencia correcta es que David, que tenía tres panes, recibirá cuatro monedas de oro, mientras que Reuben, que tenía dos panes, recibirá una moneda de oro».
Ambos asintieron con admiración y dijeron: «En verdad, la sabiduría de la Tora y de los que la estudian es muy grande».
Porqué la Tora limita la cantidad de riquezas que puede ostentar un rey de Israel?
Dice el versículo: «Y plata y oro no acumulará en demasía» (refiriéndose al rey).
Se ofrecieron varias explicaciones a esta prohibición que la Tora impone sobre los reyes:
- El Targum Yonatan explica que se debe a que un aumento en exceso de riquezas puede convertir al rey en una persona orgullosa, que piense que es capaz de todo, y que la totalidad de cosas que ha logrado es producto de sus propias habilidades, y deje de tener en cuenta que es el Creador quien le ha proporcionado todo y le ha permitido obtener el status al que ha llegado.
- El Ibn Ezra nos dice que esta prohibición es para evitar que el rey decrete nuevos impuestos sobre el pueblo, con el objetivo de acumular riqueza.
- Rabenu Yona opina que la dedicación excesiva en la obtención de riquezas, puede desviar la atención del rey sobre su verdadera función, y que eso lleve a que no se ocupe verdaderamente de las necesidades del pueblo.
- El Abarbanel dice que la ambición desmedida de riquezas puede provocar que el rey procure obtenerlas de una manera no lícita.
Cuál es la posición de la Tora respecto del horóscopo?
En esta parasha la Tora prohíbe seguir a las personas que tratan de establecer cuáles son momentos propicios o no propicios para realizar determinados actos, basados en la astrología, que básicamente abarca el estudio de las galaxias y las estrellas. La astrología pregona que el comportamiento de los astros determina todo lo que sucede en el mundo, establecen el carácter de la persona al nacer, y fijan su destino.
La Tora prohíbe esto, y nos ordena que la persona debe confiar de forma íntegra en el Creador del mundo; la pregunta es: Porqué la Tora lo prohíbe? Acaso no es cierto que los propios sabios establecieron épocas mas o menos propicias? como por ejemplo el mes de Ab, que en general no es propicio, o el mes de Adar que sí lo es. O como marca el Talmud, que el día del cumpleaños de la persona es un día muy propicio.
El Ramah dice respecto de los momentos propicios o no propicios, que la persona debe conducirse de acuerdo a lo que establecieron nuestros sabios, sin preocuparse por tratar de saber porqué es así.
Nuestros sabios dicen que Israel no esta dirigido por el mazal (la suerte); sí reconocen que hay una tendencia que se marca cuando nace la persona, pero de ahí en adelante las decisiones que va tomando la persona, son las que marcan su destino. No nos olvidemos que el judío tiene una relación directa con el Eterno, que es quien establece los destinos de cada uno y uno, y por eso son tan importantes las plegarias.
La astrología convierte a la persona en una víctima, un esclavo de poderosas fuerzas superiores a él, que definen su destino.
Es por eso que la Tora prohíbe seguir a la astrología, y en su lugar propone ir por el camino que nos marca el Eterno, Creador del universo, a través del cumplimiento de las mitzvot y de lo establecido en la Tora.
